¿Sabes porqué no funcionan las dietas?

El sobrepeso, como el resto de enfermedades crónicas que nos asedian hoy, no existe en el estado salvaje.


Los animales solo engordamos cuando se nos domestica.

Ya sabemos que tenemos un "termostato" en el cerebro que hace lo que sea necesario para mantener el porcentaje ideal de grasa corporal: El Adipostato.


Cuando el adipostato está equilibrado y si no hay desajustes brutales en el balance calórico, utiliza todos los recursos fisiológicos a su disposición para evitar la perdida de grasa en etapas de escasez calórica y para impedir el aumento del porcentaje de grasa corporal en etapas de abundancia.


Es, como todos nuestros mecanismos fisiológicos, un sistema perfecto que durante cientos de miles de años nos ha permitido sobrevivir a las condiciones más adversas y llegar hasta este punto en la evolución.


Pero cuando el adipostato se desequilibra, pierde la referencia de cual es el porcentaje de grasa ideal. Deja de recibir las señales de la leptina de que tenemos ya las suficientes reservas de energía y aún con sobrepeso cree que nos estamos muriendo de hambre y mantiene activadas las estrategias de supervivencia diseñadas para etapas de escasez:


1: Genera una sensación de hambre continua para empujarte a consumir más comida.

2: Baja el metabolismo basal para reducir el gasto energético y te quita las ganas de hacer ejercicio o cualquier actividad que queme calorías.

3. Desactiva todos los procesos de quema de grasa para intentar que las reservas nos duren todo lo posible y prioriza la destrucción de músculo.


¿Te suena?


No comes sin parar porque seas débil y no puedas controlar la gula.

No te cuesta ponerte a hacer deporte por vagancia.

Y si no puedes quitarte esos últimos kilos no es porque tengas poca fuerza voluntad.


Lo que pasa es que no tienes nada que hacer contra un cerebro que está luchando con todos sus recursos por mantenerte con vida.

Vivir Notox es recuperar el equilibrio natural del organismo. Para dejar de pasar hambre, recuperar la vitalidad y volver a tu punto justo de grasa corporal tienes que dejar de pensar en calorías y empezar a pensar en hormonas.


¿El primer paso? Entender cómo hemos llegado hasta el punto de destrozar el Adipostato.


En los años cuarenta empezamos a ultraprocesar los alimentos para crear productos con mucho margen, mucha repetición y poca densidad nutritiva y en poco más de una generación los hemos convertido en el cincuenta por ciento de nuestra alimentación diaria.


El cincuenta por ciento.


Estos productos industriales están cuidadosamente diseñados para estar muy buenos. Y lo consiguen con una combinación perfecta y antinatural de azúcares, sal, grasas y potenciadores de sabor que sobreexcitan el hipotálamo y desequilibran el Adispostato.


Pero hay más: Los productos ultraprocesados no son comida. Que algo sea digerible no significa que sea nutritivo. Ni siquiera significa que sea inofensivo para la salud.

Y como no son comida y en menos de setenta años al cuerpo no le ha dado tiempo a adaptarse, producen la respuesta inmunitaria más efectiva: inflamación.


¿Sabes cual es uno de los principales efectos de la inflamación en nuestro cerebro? La desregulación del adipostato.


Un hipotálamo inflamado necesita cada vez unos niveles de leptina e insulina más altos para reaccionar y apagar el modo escasez.


Y entramos en espiral, porque cuantas más células grasas tenemos, más respuesta inmunitaria generamos y más inflamación y más resistencia a la leptina.


Y cuanta más leptina hay en el cerebro, más se acostumbra y más tarda en reaccionar.


Encima, los ácidos grasos saturados presentes en los productos ultraprocesados se acumulan alrededor de nuestras células que reaccionan activando la proteína PKC-0. ¿Y sabes cual es el principal efecto de la PKC-0? Generar resistencia a la leptina y a la insulina.


Pero no queda ahí.


La resistencia a la leptina no solo te da más ganas de comer. Cuando el cerebro cree que estamos en una etapa de escasez sobre-activa todo el sistema de recompensa de la via mesolímbica y esto hace que nos enganchemos aún más a todo lo que nos genere dopamina y dependamos más que nunca de adicciones como el tabaco, el azúcar o el alcohol.


El primer paso para recalibrar el adipostato es dejar los ultraprocesados. Todos. Incluso los light.


Cualquier cosa que venga envasada y tenga un solo ingrediente que haya salido de un laboratorio es un producto, no es comida y no es nutritivo, por muchas vitaminas y fibra añadidos que lleve. Y esto incluye el pan envasado, las salsas, los cereales, las barritas, los embutidos….


Dejar los ultraprocesados no es fácil. Pero a lo largo del programa te iremos dando todas las herramientas teóricas y prácticas que necesitas para resetear uno a uno tus hábitos, y con ellos tu organismo.


Parece una tarea titánica pero no solo es posible, es irreversible. Nuestro estado natural es tener todos los sistemas regulados y funcionando perfectamente y es a lo que nuestro cuerpo intenta volver siempre.


El secreto de vivir Notox es que cuando te quitas los primeros hábitos tox el cuerpo respira aliviado y te empuja a continuar con el resto.


Y el increíble día en el que prefieres un Smoothie a un refresco acaba llegando para quedarse.

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