¿Qué es el hambre?



Son las doce de la mañana. Estás en la oficina y te entra el bajón. Necesitas comer algo o si no no puedes seguir. ¿Eso es hambre? No.


Has abierto el paquete de patatas, has comido un par de puñados pero ahora, aunque habías desayunado bien, no puedes parar. ¿Es porque tienes hambre? No.


Ya has cenado pero no puedes irte a dormir sin picar algo. Te pones un vaso de leche con galletas, abres el paquete y una por una, te las acabas comiendo todas. ¿Te habías quedado con hambre? No.


En ninguna de estas situaciones y en ninguna en las que empiezas a comer y no puedes parar lo haces porque tengas hambre de verdad.


El hambre de verdad es otra cosa que la gran mayoría de nosotros hemos llegado a esta edad sin haberla sentido jamás.

Esa necesidad de comer, ese impulso de tomar una patata o una galleta más, esa niebla mental si no picamos algo son otra cosa.


Uno de los efectos del azúcar y de las harinas refinadas es que genera subidas de insulina y todo lo que sube, baja así que unas dos horas después de haber comido pan, cereales, dulces o ultraprocesados, la insulina vuelve a bajar y tu organismo dispara todas las alarmas asustado.


Antes de que nos causáramos con lo que comemos subidas de insulina varias veces al día, una bajada en los niveles de esta hormona significaba que llevabas mucho, mucho tiempo sin comer, así que tu cuerpo reacciona como si te estuvieras muriendo de hambre.


Pero el azúcar que hay en todos los productos ultraprocesados no solo nos causa hiperglucemias. También nos causa adicción.


Recuerda que antes de que empezaramos a procesar la comida, solo eran dulces los alimentos supernutritivos y por eso su sabor nos causa tanto placer y no podemos parar. Porque para nuestro cerebro, que algo sea dulce, aun significa que es bueno.


Y por eso no puedes parar. Por eso y porque además del azúcar, la mayoría de los productos llevan potenciadores de sabor como el Glutamato Monosódico. ¿Que es el glutamato? Una neurotoxina que excita tus neuronas y daña los mecanismos de regulación del apetito haciendo que comamos hasta un 40% más.


Además inhibe la hormona del crecimiento haciendo que el cuerpo incremente la producción de grasa en vez de la producción de músculos.


No es hambre, es que estas alterando tu química cerebral.


¿Cómo identificar el glutamato?


Dale la vuelta a lo que vayas a comprar o te vayas a tomar y busca las E. De la E-620 a la E-625 indican glutamato.

Identificar el azúcar añadido es aún más complicado porque aparece hasta con 55 nombres diferentes en las etiquetas.


¿La solución más fácil para escapar a la espiral de comer sin control? Eliminar los ultraprocesados. Todos. Y empezar a disfrutar de los sabores naturales que son sanos de verdad.

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