¿Cuáles son los hábitos TOX?

Si estás aquí es porque ya no te vale la idea de que el cuerpo es una caja negra, que podemos comer, pensar y hacer lo que sea y luego si nos encontramos mal o enfermamos ha sido mala suerte.


Sabes que cómo comes, piensas y te mueves impacta directamente en tu salud y probablemente te has cansado del caos de informaciones contradictorias que te bombardean a diario.


Quieres empezar a cuidarte y no te conformas con las recomendaciones y los mitos que están más basados en el marketing que en la ciencia. Has decidido resetear tus hábitos.


Pero ¿cuales son esos hábitos TOX contraproducentes?


Empezamos.


Nuestra domesticación como especie en su último cinco porciento de historia nos ha afectado a todos los niveles. Cómo comemos, cómo nos movemos, lo que pensamos, lo que nos rodea y quien somos no tiene nada que con lo que nos es natural.


· Lo que comemos:


Hemos dejado de comer comida para comer productos. En solo cincuenta años, hemos pasado de comer cero productos ultraprocesados a que estos formen el setenta porciento de nuestra dieta. El setenta por ciento.


¿El resultado? Estamos sobrealimentados y desnutridos.


Más de la mitad de las personas y de los niños tienen sobrepeso. El ochenta por ciento de la población mundial, tiene deficit de uno o varios nutrientes esenciales para la salud.


El valor nutritivo de los productos ultraprocesados es nulo y como la proporción entre calorías y nutrientes es anormal, acaba por volver loca a la leptina dejándonos con una sensación constante de hambre y una incapacidad física de quemar grasa.


Pero no solo eso: incluso en los casos en los que para fabricar el producto se utiliza entre los ingredientes comida real, se procesa tanto que la barrera protectora de nuestro intestino no lo reconoce.


A la larga, esta lucha destroza el microbioma que entre otras cosas regula nuestras defensas, la codificación de nuestros genes y la habilidad física para ser felices.


· Cómo nos movemos:


Nos mueve la energía cinética. La energía física que necesitamos para ejecutar cualquier movimiento o función vital nace de las mitocondrias. Y las mitocondrias se recargan con el movimiento.


Hemos pasado de estar activos durante horas a movernos, con suerte, un par de horas a la semana. Y durante el tiempo que estamos sentados, lo hacemos obligándonos a mantener posiciones antinaturales que nos acortan la musculatura y desequilibran la estructura.


· Lo que pensamos:


Hemos dejado de vivir en él ahora. Constantemente bombardeados por miles de estímulos, nos obsesionamos con el pasado y agonizamos por el futuro activando una y otra vez la respuesta hormonal diseñada para salvarnos la vida en una situación de peligro: el estrés.


Con la capacidad física de ser felices mermada, buscamos el bienestar en cosas externas que nos producen satisfacción inmediata pero que tal y como vienen se van, dejándonos ansiosos y necesitando, cada vez, una dosis mayor.


· Lo que nos rodea:


Nos hemos encerrado en habitáculos en los que no corre el aire y los hemos llenado de bombillas que nos permiten desafiar a el ciclo natural de la noche y el día.


A todos nos encanta robarle horas a la noche, pero a nuestros ritmos circadianos les está costando muchísimo mantenerse en equilibrio y al final, nuestro sueño y nuestro peso se ven perjudicados.


El aire que respiramos, los objetos que tocamos y los productos que nos untamos están compuestos de ingredientes que se lanzan al mercado antes de que una agencia independiente haya demostrado que son seguros.


· Quién somos:


Hemos dejado de priorizarnos. Y esto es quizá lo que más nos está descolocando.


Solo cuando nos ponemos a nosotros mismos primero tenemos el tiempo, el foco y la energía necesarios para deshacernos de los hábitos que nos están quitando la calidad de vida.


Priorizarse no es egoísmo. Es auto preservación. Solo podemos ayudar a los demás a cruzar un río con un barco sin agujeros.


Vivir Notox empieza por ti.

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